jueves, 28 de febrero de 2013

Psicoterapia Dialytica, Cencillo - Introducción V.

Introducción V.


Atendemos ahora la complementariedad de La transferencia en la dialysis hologénica que es una relación especialmente sobredeterminada, en la que el sujeto se ve en la obligación de bajar sus defensas y manifestarse radicalmente, tal cual él se siente ser. Como nos recuerda Luis Cencillo en La práctica de la psicoterapia, La transferencia es ante todo un hecho, cuando nos encontramos con alguien incluso sin conocerle, ya surge una corriente de afectos tanto positivos como negativos que nos dispone a la relación de una forma determinada, por lo que inexplicablemente alguien nos cae bien o mal sin saber muy bien como ocurre, si esto es así en las relaciones humanas y sociales, se comprenderá que se acreciente mucho más este entramado inconsciente ante la expectativa implícita de ser atendido, reparado y curado, por el  que tiene el saber y está preparado para ello, cuando surge el dolor y la desazón, y se enfrenta el individuo ante su no saber en el dolor o el sufriendo cargado de excitación, desajuste colonizándose en síntomas corporales, es cuando la distinción de su coeficiente psicosomático debe ser despejado (Cencillo, L., 1988; Sedano F., y Ortiz, V., 1992:51; Ortiz, V., 1992:45; Ortiz, V., y Guerra, R., 2007; Arias, T., 2009; Ortiz, V., 2011).
Así desde las primeras entrevistas comienza ya a proyectarse una serie de elementos inconscientes arcaicos, que constituyen el trasfondo emocional no resuelto, que inhibe o trastorna la dinámica de las energías básicas que se interconectan con la vida fisiorgánica y, desde sus relaciones con el mundo se complica la vida emocional inconsciente y la idea ajustada en la aceptación de mismo. Sin transferencia, la terapia psicoanalítica, dialytica, humanista o relacional, resultaría imposible, ya que las tensiones transferenciales dotan a la palabra de la fuerza significante y conecta radicalmente con los niveles profundos del psiquismo y en sus diferentes campos significacionales.
La constante que hace posible la transferencia es la proclividad que presentan las tendencias libidinales de todo sujeto -con necesidades de cariño no satisfechas- a despertar inevitablemente, al entrar en comunicación con un nuevo "objeto", el analista, el cual ocupa el lugar del saber y puede por ello cambiar radicalmente la vida, en la comunicación profunda y sincera que se desarrolla con el consultante. (Cencillo, 1970; 1977; 1988; 2001; 2008; Liberman, 1976; Ruesch, 1980; Gabbard, 2002; Coderch, 2010; Ortiz, 2011).
La identificación transferencial con el analista cumple para Cencillo una doble función:

a) Sustitutivo del objeto libidinal primario.
b) Instancia superyóica tolerante.

El analista ha de frustrar al paciente en sus demandas reales, obligándole así a regredir progresivamente, para retomar referencias que están marginadas por las emociones y los influjos de los afectos temporales pasados, y que como en la excavación arqueológica, hay que profundizar delicadamente, para que aflore suavemente lo que no es accesible a la conciencia en ese momento, y devendrá a la mente por los distintos recursos a lo largo de la permisividad del inconsciente en el desarrollo del proceso terapéutico.
Esquema dinámico de la transferencia: El analista, transferencialmente sobredeterminado, ha de focalizar una serie de fantasmas, primero y de libido liberada después, para desempeñar la función de puente o de recurso de canalización entre el inconsciente del paciente caracterizada por el denominado "principio de realidad" o vida consciente con todos sus objetos posibles, que se hacen así accesibles a la libido y a los impulsos del paciente, superando el miedo infantil ante aquéllos, al no haber sido filtrados adecuada y armónicamente por una atmósfera de cariño parental suficientemente segura, y que cumplan con una función de sostenimiento adecuado (Balint, M. (1982), Bowlby, J. (1983), Kohut, H. (1977), Winnicott, D.,1971; 1981).


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