La transferencia en Lacan. En
el
Seminario
1
"Los
escritos
técnicos
de
Freud", Lacan
plantea
la
transferencia
como
fenómeno
imaginario,
que
sería
el
"motor"
en
la
cura.
En
esta
dimensión
el
analizante
coloca
al
analista
en
el
lugar
semejante
al
que
dirige
una
demanda
de
amor.
Dando
lugar
a
decir
que
el
objeto
mismo
de
la
transferencia
es
el
objeto
de
amor.
La
demanda
de
amor
hace
que
el
objeto
coincida
con
el
objeto
de
la
identificación
o
que
haya
una
satisfacción
directa
al
objeto
al
cual
se
dirige
(analista).
En
tanto
que
demanda
de
amor,
la
transferencia
reduce
la
demanda
a
la
identificación
(lazo
primordial
de
amor)
y
al
poder
de
la
sugestión,
pero
en
tanto
que
esta
demanda
se
articula
con
el
deseo
del
analista
(enigmático)
-y
no
con
la
contratransferencia-
resulta
posible
atravesar
el
plano
de
la
identificación
con
el
analista.
En la transferencia, es lo afectivo
lo
que
permite
colocar
a
alguien
en
la
posición
del
sujeto,
supuesto
saber,
en
tanto
amar
es
suponer
un
saber.
Pero
no
es
lo
mismo
ocupar
la
posición
del
amado
que
la
posición
del
amante.
El
primero,
busca
la
satisfacción
y
quiere
que
lo
amen
de
forma
incondicional,
es
la
demanda
que
desde
una
posición
pasiva
pretende
capturar
al
otro
dentro
de
sí
en
medio
de
una
relación
imaginaria;
es
lo
que
denomina
Lacan
el
amor-pasión.
El
amante
busca
en
el
amado
aquello
que
le
falta
y
supuestamente
el
otro
tiene,
ubicándose
en
la
posición
de
sujeto
deseante.
(Ortiz, V., 1992:45;
Sedano F., Ortiz, V., 1992:51).
El sujeto supuesto saber: Lacan
introduce
la
fórmula
del
sujeto
supuesto
saber
en
los
dos
primeros
seminarios
de
l'Identification
(1961),
que
siguen
a
Le
Transfert. La figura
del
sujeto
supuesto
saber
se
habría
desarrollado
como
prejuicio
filosófico.
Lacan
utiliza
esta
fórmula
con
«ironía»
y
para
desmarcarse
de
ella:
«Es
preciso
que
aprendamos
a
prescindir
de
ella
en
todo
momento»,
«es
una
suposición
indebida».
«El
significante,
a
la
inversa
del
signo,
no
es
lo
que
representa
algo
para
alguien,
es
lo
que
representa
precisamente
al
sujeto
para
otro
significante»
La transferencia no es la sombra
de
algo
vivido
antes,
ni
los
antiguos
engaños
del
amor;
es
aislamiento
en
lo
actual
de
su
funcionamiento
puro
de
engaño.
No
es
tanto
un
amor
verdadero
como
la
verdad
del
amor.
El
engaño
pone
la
verdad
en
el
lugar
del
Otro,
y
«...detrás
del
amor
de
transferencia
hay
una
afirmación
del
lazo
del
deseo
del
analista
con
el
deseo
del
paciente».
Al
querer
hacerse
digno
de
amor,
amable,
el
sujeto
representa
al
analista
en
el
lugar
del
Otro
como
ideal
del
yo,
según
un
trazo
distintivo
desde
el
que
el
sujeto
se
posiciona
para
verse
amable.
La
maniobra
de
la
transferencia
debe
regularse
de
una
manera
que
mantenga
la
distancia
entre
el
punto
en
que
el
sujeto
se
ve
amable,
y
ese
otro
punto
desde
el
que
el
sujeto
se
ve
sin
verse,
causado
como
falta
por
(a),
que
viene
a
taponar
la
hiancia
constitutiva
de
la
división
inaugural
del
sujeto.
De modo que la paradoja de la transferencia, como
resistencia
y
condición
de
la
interpretación,
pone
de
manifiesto
su
función
nodal,
que
es
suplir
mediante
una
identificación
el
problema
de
la
ligazón
del
deseo
del
sujeto
con
el
deseo
del
Otro.
Lo
que
se
desea
no
es
el
Otro
sino
el
deseo
del
Otro.
El transfer del
terapeuta sería el conjunto
de
las
reacciones
afectivas
conscientes
o
inconscientes
del
analista
hacia
su
paciente:
históricamente
se
le
ha
concedido
un
lugar
importante
en
la
cura.
Freud,
que
en
sus
obras
analiza
largamente
la
noción
de
transferencia,
da
igualmente
un
lugar,
aunque
de
modo
mucho
más
puntual
a
otro
fenómeno,
aparentemente
simétrico,
la
«contratransferencia».
Sin
embargo,
este
lugar
es
definido
esencialmente
por
Freud
en
términos
dubitativos.
La
contratransferencia
constituiría
lo
que,
del
lado
del
analista,
podría
venir
a
perturbar
la
cura.
En
una
cura,
escribe,
«ningún
analista
va
más
allá
de
lo
que
sus
propios
complejos
y
resistencias
se
lo
permiten»
(Consejos
al
médico
sobre
el
tratamiento
psicoanalítico,
1912).
Lacan
y
sus
discípulos
lo
han
replanteado.
Lacan
no
niega
que
el
propio
analista
pueda
tener
algún
sentimiento
hacia
su
paciente
y
que
pueda,
interrogándose
sobre
lo
que
lo
provoca,
ubicarse
un
poco
mejor
en
la
cura.
Si bien,
el
problema
que
plantea
la
teoría
de
la
contratransferencia
es
el
de
la
simetría
que
establece
entre
analista
y
paciente,
como
si
los
dos
estuvieran
igualmente
comprometidos
como
personas,
como
egos,
en
el
desarrollo
del
psicoanálisis. En
este
punto,
es
necesario
volver
sobre
la
transferencia
misma.
Ciertamente, esta
se
establece
en
diversos
planos,
y
no
se
puede
negar
que
el
analizante
percibe
ocasionalmente
la
relación
con
su
analista
como
simétrica,
suponiéndole
por
ejemplo
un
amor
semejante
al
de
él
o
inclusive
viviendo
la
situación
en
la
dimensión
de
la
competencia
o
la
rivalidad.
Si
el
término
contratransferencia
no
es
pertinente,
es
porque
el
analista,
en
el
dispositivo
de
la
cura,
no
es
un
sujeto.
Más
bien
hace
función
de
objeto,
ese
objeto
fundamentalmente
perdido,
ese
objeto
que
Lacan
llama
objeto
(a).
La cuestión a partir de allí no es saber lo que experimenta, como
sujeto,
sino
situar
lo
que,
como
analista,
puede
-o
debe-
desear:
cuestión
ética,
se
ve,
más
que
psicológica.
Sobre
este
punto,
Lacan
indica
especialmente
que
el
deseo
del
analista
en
tanto
tal
va
en
el
sentido
contrario
al
de
la
idealización
y
revela
que
la
tela
que
constituye
al
sujeto
es
de
la
índole
del
objeto
a,
y
no
de
esa
imagen
idealizada
de
sí
mismo
en
la
que
podía
complacerse.
Otro concepto
interesante es la para-transferencia,
que incide en las atribuciones del saber terapéutico idealizadas antes de
comenzar la relación terapéutica, y La Intertransferencia, es un instrumento
de
la
técnica
psicoanalítica
inicialmente
utilizado
por
R.
Kaes
(1976) en
psicodrama,
y
se
refiere
especialmente
a
la
relación
contratransferencial
entre
coterapeutas
de
un
mismo
grupo.
De
forma
más
general
puede
aplicarse
a
la
especial
relación
que,
a
nivel
inconsciente,
se
produce
entre
los
terapeutas
de
la
misma
escuela,
conformando
un
"arco
intertransferencial",
que
actúa
como
modelo
o
troquel
de
la
dinámica
de
las
relaciones y que
influye en la técnica.
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